CARCELES EN EL CIELO

Imagine que es un preso que ha pasado la noche despierto, emocionado porque una madrugada es lo que lo separa de su libertad, ha cumplido su condena y la espera ha terminado, en cuestión de horas abrirán esa mugrienta y oxidada reja y lo sacarán de esas cuatro paredes que lo acusaron por años. Tan pronto el sol acaricie su rostro será un hombre libre.  Pero esa mañana el guardia le dice que no se quite la ropa de preso porque le seguirá siendo útil, pues el gobierno ha creado una nueva modalidad para los que han terminado la condena… ha creado la cárcel para hombres libres.

¡Que ridículo!

Esa es la imagen que viene a mi mente cuando escucho una doctrina que existe en cierto grupo evangélico, que dice que en el cielo habrán cárceles para creyentes. ¡Lo sé, impresionante! pero se habló de ello en un foro reciente donde varios “apóstoles” respondían a diversas preguntas. Y respondiendo a quien preguntaba por esta doctrina se explicó lo que le resumo en la paráfrasis siguiente: hay cárceles en el cielo donde el creyente que no pudo alcanzar la perfección cristiana en esta vida tendrá que permanecer hasta llegar a ser lo que debía ser.

Si llego a pensar que esta doctrina es verdad (y hay gente que la cree) tendríamos varios “baches teológicos” que rellenar con explicaciones tomadas de los pelos sobre cosas que no se pueden negociar, por ejemplo, si quiero creer esto:

Tengo que pensar en un Dios que se volvió perezoso para trabajar con la disposición del creyente porque se suponía que “el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” (Fil.1:6), ya no tengo que estar totalmente convencido como Pablo de esto, sino de que el Todopoderoso en algún momento se dio por vencido y ahora es un vago que prefiere evitarse el proceso de cada creyente y que mejor los almacena en celdas hasta que puedan producir (aunque ya no valga la pena) los frutos que debían en la tierra.

También tengo que pensar en que sí hay alguna condenación para el que está en Jesús, porque eso que dice Romanos 8:1 no se debe tomar tan literal, Dios se ve obligado a encerrarnos en cárceles cuando llegamos al cielo porque la obra de Jesucristo en la cruz  y su resurrección no fue suficiente para poder con nuestras vidas cristianas.

Estoy apenado por Pablo también, porque nada ni nadie lo puede librar de ese cuerpo de muerte (Rom.7:24) pero me consuela pensar que aunque él mismo no  haya alcanzado la perfección (Fil.3:12) después de tanto tiempo sin duda lo liberaron del encierro en esas desesperantes celdas celestiales; tiene que ser así, porque con tanto creyente que produce madera, heno y hojarasca (1.Cor.3) debe haber sobre población en las prisiones celestiales, esas celdas deben ser insufribles. Me pregunto si en el griego se habla de esas cárceles cuando Jesús dice que va a ir a preparar un lugar para nosotros (Juan 14:2) y si mientras estamos en esas cárceles nuestras moradas están vacantes para otros cristianos que si llegaron a la perfección.

Trato de dar con una explicación satisfactoria para lograr encajar la vida abundante en esas celdas (Juan 10:10), porque tengo dos teorías: que la vida abundante empieza cuando sacan al creyente de la oscura celda celestial o que en esa celda hay gozo y felicidad pero no libertad porque Cristo nos dio libertad terrenal pero la misma no tiene nada que ver con el cielo.

Siento lástima por el ladrón que se arrepintió en la cruz junto a Jesús, porque si Pablo en sus años de creyente no había alcanzado la perfección, ¿que oportunidad tenía ese moribundo delincuente? tal vez si busco en los manuscritos antiguos encontraré que Jesús en realidad no quiso decirle que estaría con él en el paraíso, sino que estaría en una celda cuidada por él en el paraíso (Lucas 23:43).

Pero esto me hace sentir esperanza porque yo aún estoy aquí en la tierra y puedo alcanzar la perfección cristiana, aunque a la vez me hace entrar en conflicto porque ya no hago las cosas como para el Señor (Col.3:23) sino la meta es no estar destinado a la celda celestial, ya no amaría tanto la venida del Señor y mucho menos creería que la muerte es ganancia (Fil.1:21) , mas bien temería, porque si él regresa hoy o yo muriera mañana seguro tengo una celda con mi nombre por no haber alcanzado todavía la perfección.

…Y creo que la idea ya se entiende.

La palabra de Dios habla sobre pérdida de recompensa para el creyente que no produce buenos frutos pero nunca habla sobre una celda para el que no alcanzó perfección. Esto de las cárceles en el cielo suena mas a un vergonzoso “plagio evangélico” o “disfraz evangélico” de una de las creencias más famosas de la iglesia católica. Me huele a un “purgatorio cristiano”.