Lo Que el Cristiano Abandonó (Parte 2)

Si tiene la ropa manchada con sangre, un cuchillo afilado en la mano y un cadáver frente a él, debe tratarse de un asesino. O tal vez es un cocinero y la sangre en su ropa es de una vaca recién muerta frente a él, preparándose para el asador. La gravedad del cuadro es negociable, depende de cómo decida verlo puesto que en la descripción no hay nada definido. Las interpretaciones están abiertas, usted decide quién está detrás del cuchillo.

Es una verdadera pena que no se pueda hacer lo mismo con lo escrito en la biblia. Imagine lo que pudiésemos llegar a hacer sin tantas cosas que obedecer… más bien, vea lo que hemos llegado a hacer al desobedecer las descripciones minuciosas de la Palabra de Dios, porque hemos negociado lo innegociable de la Verdad de Dios y la hemos abandonado. Agarramos lo que nos gusta de ella y lo ponemos en nuestras paredes, pero las partes que denuncian nuestros pecados las atesoramos con el polvo bajo la cama o en el cajón donde guardamos todos esos cachivaches que no vamos a usar.

COMPROMISO CON LA VERDAD DE DIOS

Generalmente Israel siempre nos da malos ejemplos de los cuales aprendemos, pero ojalá pase lo mismo con los buenos ejemplos; ¿Se acuerda de Esdras y el pueblo (en el pasaje que hablamos en la primera parte de estos escritos), sí, se mezclaron. Desobedecieron lo que Dios les había mandado:

“Ahora, pues, no daréis vuestras hijas a los hijos de ellos, ni sus hijas tomaréis para vuestros hijos, ni procuraréis jamás su paz ni su prosperidad; para que seáis fuertes y comáis el bien de la tierra, y la dejéis por heredad a vuestros hijos para siempre” (Esdras 9:12)

Pero antes de hacer leña del árbol caído y quemarlo en nuestras chimeneas para calentar la fría consciencia que siempre busca quién está peor para sentirse bien, veamos lo que hacen cuando llegan a hablar con Esdras:

“Entonces respondió Secanías hijo de Jehiel, de los hijos de Elam, y dijo a Esdras: Nosotros hemos pecado contra nuestro Dios, pues tomamos mujeres extranjeras de los pueblos de la tierra; mas a pesar de esto, aún hay esperanza para Israel” (10:2)

¿Se dio cuenta? No están deliberando si es un asesino o un cocinero, saben que es un asesino. Es decir. Saben el pecado que hicieron, y lo saben porque saben cuál es la orden de Dios que desobedecieron, no ponen una excusa por lo hecho y aunque la tuvieran, una valida, el final siempre es el mismo. Pecado. En otras palabras: “Lo que Dios prohibió, eso hicimos, y estuvo mal”.

¡Idéntico al pueblo de Dios en la actualidad! Ya que entendió el sarcasmo, esto es lo que hacemos el día de hoy:

1. Mentimos para no ofender a las personas, pero no cuenta como pecado porque la intención fue cuidar los sentimientos de los demás, no importa que haya un mandamiento que diga que no debemos hacerlo. Una mentira piadosa.

2. Hablamos de las personas con un camuflaje de “Oremos por él” y a continuación damos el “motivo” diciendo “No sabes lo que hizo, te lo voy a contar”. Pero que nadie venga con versículos sobre la murmuración porque no aplica a nuestro caso, solo estábamos informando durante dos horas para orar un minuto.

3. Tomamos de novio o novia a una persona que no conoce a Cristo como salvador, aún cuando sabemos que hay instrucciones específicas para no “mezclarse” con un yugo desigual,

4. En nuestras oraciones pedimos con bastante detalle y a nuestro antojo, pero cuando confesamos nuestro pecado nos limitamos a decir “Perdóname porque he pecado” o “Perdona todos mis pecados” porque nos ahorra el incómodo momento de recapacitar sobre lo que realmente hemos hecho mal, ni siquiera pensamos en el mandamiento que hemos quebrantado.

Decidir ignorar las órdenes de Dios a nuestra conveniencia no les quita la cualidad de “Palabra de Dios”. No puedo quitarle el nombre de “pecado” a mi rebeldía, no le puedo quitar el apellido de “desobediencia” a mis acciones cuando hay un mandamiento infringido.

“Y se levantó el sacerdote Esdras y les dijo: Vosotros habéis pecado, por cuanto tomasteis mujeres extranjeras, añadiendo así sobre el pecado de Israel” (10:10)

No solo hemos abandonado el compromiso con la verdad de Dios al examinar nuestras vidas, sino que lo hemos abandonado también al confrontar con la verdad la vida de las demás personas. Esdras no abandonó el compromiso que tenía con la orden de Dios y llama a las acciones de Israel por su nombre: Pecado. O en otras palabras: “Lo que Dios prohibió, eso hicieron, y estuvo mal”

1. El cristiano hoy evita denunciar el pecado cuando está rodeado de una multitud que tiene opiniones contrarias.

2. Evita confrontar a alguien con su pecado porque hay intereses económicos o riesgos de perder posiciones y ascensos en el trabajo.

3. Evita confrontar a aquellos que sirven a su lado en un ministerio por pena a perder una amistad o por problemas con la misma autoridad ministerial, la pena nunca es una buena excusa porque daña igual o más vidas que una pelea abierta, pues sí, vemos el pecado pero hace que el proceso de destrucción avance arraigándose en cada rincón del alma hasta consumirla toda mientras nos quedamos callados.

4. En la política mucho menos, el que se atreva a decir que se basa en Dios y en sus principios bíblicos se entrega al matadero de las críticas, a las burlas de los autonombrados intelectuales y a la incredulidad infundida por aquellos que solo usaron el nombre de Dios como gancho.

No. Decir la verdad bíblica en una sociedad como la actual no es un buen negocio, pero si produce más ganancias espirituales de lo que el resto de cosas pueden ofrecer.

Por cada pecado del cristiano hay un mandamiento y principio quebrantado, así que decidamos dejar de ver como cocinero al asesino, porque la sangre que lleva en la ropa sabemos muy bien de donde provino.